Foto: Chris Jones/Penske Entertainment
Long Beach, California — Álex Palou continúa consolidando su dominio en la NTT IndyCar Series 2026. El vigente campeón logró una victoria estratégica y contundente en el 51º Acura Grand Prix of Long Beach, firmando su tercer triunfo de la temporada tras superar a Felix Rosenqvist gracias a una ejecución perfecta en pits y un stint final impecable.
La carrera, marcada por una estrategia a dos paradas y pocas oportunidades de adelantamiento en pista, se definió en los detalles. Rosenqvist, al volante del Honda No. 60 de Meyer Shank Racing, lideró la mayor parte de las vueltas tras partir desde la pole position, controlando el ritmo en un circuito donde la posición en pista es fundamental.
Sin embargo, el momento clave llegó durante la única bandera amarilla de la carrera. En la secuencia de paradas bajo neutralización, el equipo No. 10 de Chip Ganassi Racing ejecutó un pit stop más eficiente, permitiendo a Palou salir por delante de Rosenqvist y tomar el liderato que no volvería a ceder.
Con neumáticos primarios en el último stint, Palou mostró un ritmo superior y una gestión impecable, ampliando su ventaja hasta casi seis segundos antes de administrar el margen en las vueltas finales. Una vez en cabeza, el español volvió a demostrar su capacidad para controlar carreras desde el frente, sin cometer errores.
El podio lo completaron Rosenqvist en segunda posición y Scott Dixon en tercer lugar. El seis veces campeón se benefició de un excelente trabajo de su equipo en pits, ganando múltiples posiciones que resultaron clave para asegurar el último escalón del podio.
Dixon tuvo que defender su posición en los compases finales ante la presión de Kyle Kirkwood, ganador de la edición anterior en Long Beach. El piloto de Andretti Global estuvo cerca, pero no logró concretar el adelantamiento.
Pato O’Ward, quien partía desde la primera fila, perdió la segunda posición frente a Palou en la segunda vuelta tras un adelantamiento agresivo en la curva 1. A partir de ahí, nunca logró recuperar terreno y además perdió posiciones durante el ciclo de pits, finalizando en la quinta posición como el mejor piloto con motor Chevrolet.
La carrera también estuvo marcada por errores y contratiempos en pits. David Malukas, que venía realizando una sólida actuación, cayó del cuarto al octavo lugar tras una parada deficiente. Por su parte, Will Power sufrió una penalización de drive-through tras un incidente con un miembro de equipo rival en pit lane, lo que arruinó completamente su carrera.
En cuanto a estrategias, algunos pilotos como Rinus VeeKay intentaron una alternativa a tres paradas, mientras que Josef Newgarden protagonizó un stint agresivo marcando varias vueltas rápidas tras cambiar de neumáticos. Sin embargo, la estrategia predominante a dos paradas terminó siendo la más efectiva.
Un momento clave en el desarrollo de la prueba fue la aparición de la única bandera amarilla en la vuelta 58, provocada por escombros en pista. Esta neutralización agrupó al pelotón y abrió la ventana para el cambio estratégico que definió la carrera a favor de Palou.
En las vueltas finales, el piloto español gestionó la ventaja con precisión, mientras que detrás de él se desarrollaban intensas batallas por posición. Scott McLaughlin, Malukas y O’Ward protagonizaron una cerrada lucha en el grupo perseguidor, mientras que Alexander Rossi destacó con una remontada desde la posición 18 hasta finalizar dentro del top 10.
Análisis del Editor
La victoria de Álex Palou en Long Beach es un ejemplo clásico de control estratégico en IndyCar. En un circuito donde adelantar en pista es extremadamente difícil, la ejecución en pits se convierte en el factor determinante, y Chip Ganassi Racing volvió a demostrar por qué es uno de los equipos más eficientes en este aspecto.
Palou no necesitó liderar toda la carrera para ganar. Su enfoque fue paciente, manteniéndose dentro del margen con Rosenqvist hasta que surgió la oportunidad. Cuando llegó el momento clave, el equipo ejecutó a la perfección, y el piloto hizo el resto con un stint final sin errores.
Rosenqvist, aunque dominante en gran parte de la carrera, quedó expuesto en el único momento donde no podía fallar: el pit stop bajo bandera amarilla. En este tipo de carreras, una décima de segundo en boxes puede definir el resultado, y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Scott Dixon vuelve a demostrar su capacidad para maximizar resultados incluso sin el coche más rápido. Su podio es producto de experiencia, estrategia y ejecución, elementos que siguen siendo su sello distintivo.
Desde una perspectiva de campeonato, Palou está construyendo una ventaja significativa no solo en puntos, sino también en consistencia y control de carrera. Su capacidad para adaptarse a distintos escenarios lo posiciona como el claro referente de la temporada.
Long Beach confirmó una vez más que en IndyCar, ganar no siempre es cuestión de velocidad pura, sino de precisión, estrategia y ejecución perfecta en los momentos clave.








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